Viajar con bebés en avión

Viajar con bebés en avión

¿Habéis probado alguna vez a viajar con bebés menores de dos años en un avión? Yo no os lo aconsejo, a no ser que vuestros hijos se queden dormidos y sean unos angelitos. Mis hijos, como no lo son, no van a volver a subir a un avión hasta los 12 años, edad a la que pienso que ya deberían tener dos dedos de frente, más o menos. Pero si queréis probar, por eso de que no os lo cuenten, al menos tendré el detalle de daros algunos consejos dada mi experiencia.

Para empezar debéis tener en cuenta que viajar con niños pequeños es sinónimo de viajar con tres o cuatro maletas de mano de más o con un par de maletas enormes. Pensad que no sólo debéis llevaros vuestra ropa, sino también la de ellos, biberones, accesorios de aseo, juguetes para entretenerlos, pañales, papillas, leche de fórmula, toallitas de bebé, cambiador de viaje, crema del culito, etc. Lógicamente una opción válida es comprar allí donde vayáis, ya que no creo que optéis por el desierto, algunas cosas como leche de fórmula, papillas, pañales y demás, pero tened una cosa clara: si tu hijo/a está acostumbrado/a una marca de leche o papillas y a un tipo de pañales, es muy posible que os dé el viaje si no le lleváis lo que a él/ella le gusta.

Mi consejo personal: contratad los servicios de una empresa externa especializada en el envío de maletas y otro tipo de equipaje como Maletas por Avión, del Grupo Star Cargo. Con ellos podréis tener las maletas en el hotel o apartamento donde os alojéis sin problema alguno, y también podéis mandar con ellos el carrito del bebé porque, creedme, os hará falta.

Lo imprescindible que debéis llevar, de más, en el equipaje:

  • Preparad toda la documentación del bebé, porque como se os olvide algo, por muy padres suyos que seáis, no conseguiréis que suba al avión. DNI, pasaporte, libro de familia, tarjeta sanitaria europea y SIP del niño/a, etc.
  • Botiquín: con un niño pequeño puede pasar de todo, preparad el apiretal, termómetros, gasas, etc.
  • Trona portátil: no todos los restaurantes la tienen y cuando no estás en tú país hacerle entender a otra persona que no habla tu idioma lo que necesitas es complicado.
  • Cucharas y cuenco de plástico para sus potitos.

En el avión

Las posibilidades de que tus bebés que queden dormidos nada más despegar es una ilusión. Hay quien tiene suerte, no lo voy a negar, pero la ley de Murphy dice que el bebé se pondrá a llorar cuando menos lo necesites así que lo más probable es que empiece a llorar cuando os elevéis en el cielo y no pare hasta que el tren de aterrizaje del avión toque suelo.

Para intentar “mejorar” la situación, intentad llevar algo que pueda entrenerle: peluches, ceras de colores y papel para pintar, dibujos animados en una Tablet (sé que no se debe, pero esto es un caso excepcional). Llevad pañales encima, es posible que también empiece a llorar porque necesita un cambio de pañales.

Si tenéis la posibilidad, escoged un vuelo nocturno a ver si así se duermen. Hacedme caso. Si tu bebé tiene menos de 8 meses solicita la cuna de la aerolínea en el momento de la reserva. Suelen ser muy cómodas y te vendrá de lujo.

Un problema que suelen tener los niños a esas edades es que a veces, por la presión, les duelen los oídos, sobre todo en el aterrizaje. Para ayudar en este sentido lo mejor es darle biberón o un chupete, algo que pueda succionar. A veces también es efectivo comprarle unos tapones típicos de farmacia, preguntad para que os asesoren mejor.

Y recordad, los niños menores de dos años no pagan pasaje si viajan encima de un adulto, sólo pagan impuestos (tasas). Solicitad el cinturón de seguridad para el bebé a una azafata. Y por favor, tened mucha paciencia, muchísima, extrema paciencia, tal vez demasiada.

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