Prácticas profesionales: parte esencial a la hora de completar la mejor formación

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Hincar los codos es fundamental para aprender e interiorizar los conocimientos que se adquieren a lo largo de cada una de las etapas educativas. Estudiar es la base de todo aprendizaje, sobre todo en el terreno educativo y formal, ya que aprender es algo que hacemos a lo largo de toda la vida desde el primer momento en el que abrimos los ojos. Los sentidos están siempre alerta para adquirir conocimiento.

En esta ocasión hablamos del aprendizaje formal, la educación, y no del natural que forma parte inherente de la vida. Empezamos la etapa escolar a una edad muy temprana con el objeto de adquirir todo el conocimiento necesario a la hora de desenvolvernos en la vida y aprovechando que es una etapa en la que somos esponjas y absorbemos todo el conocimiento con el mínimo esfuerzo. Con el paso de los años, el aprendizaje se vuelve más lento y selectivo, por lo que hay que buscar alternativas que ayuden a facilitar el mismo y a fijar esos conocimientos para que no se olviden.

A lo largo de los años se han ido desarrollando diversas técnicas de estudio y opciones formativas que hacen más fácil ese proceso, donde las prácticas formativas se han convertido en una de las opciones más recurrentes y, por supuesto, eficaces. Nada como aplicar los conocimientos adquiridos para fijarlos y poder utilizarlos en el momento adecuado.

Las prácticas formativas hacen posible que se puedan aplicar los conocimientos que se adquieren en la fase educativa dentro de un entorno real de trabajo, lo que ha hecho que en los últimos tiempos se hayan convertido en una parte fundamental a la hora de completar la formación de manera más completa. Hace unos años, esta parte de la formación se reservaba mayoritariamente a cierto tipo de formaciones, como la FP, donde era parte esencial de la formación. En la actualidad, se ha convertido en parte esencial de la mayoría de las carreras educativas.

Importante y esencial para completar una formación.

Hacer prácticas en una empresa es, o debería ser, uno de los pilares fundamentales de cualquier centro de educación superior. Dado que nos encontramos en un entorno laboral muy competitivo, la calidad y cantidad de conocimientos que adquiere un estudiante son de extrema importancia, tanto como la capacidad del mismo para su aplicación. Sobre este aspecto saben bien los profesionales de Crowe, expertos en el mundo de la auditoría, la consultoría o el derecho, donde ofrecen la posibilidad de hacer prácticas reales que permiten a los estudiantes adquirir la experiencia y los conocimientos necesarios para adentrarse en el mundo laboral.

En un centro educativo se puede fomentar la puesta en escena de los conocimientos que se adquieren durante la formación; de hecho, ha sido así durante décadas, mediante la realización de los casos prácticos, aunque obtener experiencia profesional de primera mano es fundamental para que los estudiantes finalicen sus estudios con la mayor preparación posible.

Basta con pensar en un peluquero que estudia los cortes de pelo, pero nunca ha realizado uno cuando ingresa en el mercado laboral. Pocas opciones de contratación puede tener, además de que, al hacer su primer corte, la experiencia puede resultar un desastre. Lo mismo se puede aplicar a un médico, un informático o un abogado que no han tenido una toma de contacto real con el entorno laboral.

Imaginemos que es la primera vez que entramos en una empresa (con independencia del sector) tras finalizar la carrera o el grado superior y lo hacemos con la misma responsabilidad y margen de error que tiene cualquier otro empleado de la compañía. La dirección asume que conoces el trabajo como es debido, motivo por el que has sido contratado. Sin embargo, solo conoces la teoría y no sabes muy bien cómo aplicarla, lo que hace que la estancia en la empresa no vaya a ser especialmente larga.

Hacer prácticas no sirve únicamente para poder aplicar de forma real los conocimientos adquiridos en la carrera o centro de formación e interiorizarlos. La utilidad y la finalidad van más allá y hacen posible que el estudiante se familiarice con las particularidades propias de su trabajo, conocimientos que son específicos y cambiantes dentro de cada empresa y empleo que difícilmente se pueden incluir dentro de la formación.

En la misma línea, los estudiantes que realizan prácticas profesionales se familiarizan con un entorno y equipo profesionales que no tienden a variar de empresa a empresa cuando se trata del mismo sector. Esto permite al estudiante que realiza las prácticas que se familiarice con los procesos, adquiera nuevas habilidades y establezca sus primeras relaciones a nivel profesional.

Dicho de forma más sencilla, las prácticas profesionales tienen gran importancia porque permiten que el estudiante conozca de primera mano el que va a ser su ambiente laboral y pueda acostumbrarse y familiarizarse con él. De esta manera, llegado el momento de conseguir su primer trabajo, empezará su carrera profesional con más conocimientos y experiencia de los que tendría si solamente hubiera estudiado.

En el caso de la formación profesional, las prácticas son parte del curso y se realizan en el último trimestre del mismo, con una duración variable de entre trescientas y cuatrocientas horas, en función de si se trata de un Grado Medio o un Grado Superior y de la normativa de la comunidad autónoma en la que se desarrolla.

Del mismo modo que son muchos los cursos formativos que ofrecen el Estado o las Comunidades Autónomas con una base formativa más práctica que teórica. Esto es así porque, como decimos, adquirir experiencia para aplicar los conocimientos adquiridos con la educación teórica es esencial para poder entrar en un mundo laboral tan competitivo como el actual.

Las prácticas y sus beneficios

Si algo tienen las prácticas profesionales, son beneficios para ambas partes. Cualquier convenio de prácticas supone un beneficio tanto para la empresa como para el estudiante. Las empresas que ofrecen prácticas ganan un empleado que trabaja por un sueldo bajo o inexistente; el estudiante gana en aprendizaje, ya que aprende a un ritmo más rápido que dentro del aula. Esto depende de la capacidad del estudiante, lógicamente, así como del entorno de trabajo en el que se encuentre realizando las prácticas. Hay que tener en cuenta que en un mal entorno las prácticas pueden resultar contraproducentes, de manera que es de gran importancia que los centros educativos y de formación establezcan sus convenios con empresas que gocen de buena reputación.

No obstante, realizando unas prácticas de formación estándar, los estudiantes obtienen una gran cantidad de beneficios:

  • Establecen su primer contacto con el entorno laboral de su interés. No se trata de un trabajo cualquiera; se trata de un trabajo relacionado directamente con el que el estudiante quiere desarrollar. Es decir, todo lo que aprenda durante sus prácticas será útil en el futuro.
  • Permite que se mejore el currículum vitae del alumno. Son muchos los casos en los que los estudiantes llegan a las prácticas profesionales sin tener experiencia en el sector, por lo que se permite que los alumnos puedan demostrar que han realizado el trabajo previo y pueden aplicar los conocimientos de cara al futuro. Esta información aportada en el currículum puede marcar la diferencia de cara a una entrevista laboral.
  • Aplicar los conocimientos y conocerlos mejor. Lo que se explica en las aulas puede no representar fielmente lo que el alumno se va a encontrar en una empresa. En las prácticas profesionales, el estudiante puede comprobar, además, si lo que hace es lo que en realidad quiere hacer. Podrá aplicar sus conocimientos y conocer su propio perfil. Es posible que descubra que le gusta más un departamento con el que no contaba, confirme que le apasiona lo que pensaba o se dé cuenta de que ese no es su sector.
  • Se desarrolla como profesional y como persona. El primer trabajo que se realiza fuera de la zona de confort es uno de los momentos más importantes en lo que a desarrollo personal respecta. Se trata del momento en el que el estudiante tiene que responder de sus acciones ante un superior que, por lo general, se va a centrar en su rendimiento y no en su capacidad de aprendizaje. Se sale de forma repentina de la zona de confort y se acostumbra a un mundo laboral que es más duro que el mundo estudiantil.

Para la mayoría de los centros de formación, tanto de formación profesional como de universidades o centros privados, las prácticas profesionales se han convertido en la base de los estudios. Son muchos los campos y sectores en los que poder realizar prácticas antes de adentrarse en el mundo laboral; se ha convertido en parte indispensable. Esto asegura que los alumnos adquieren la capacidad necesaria para aplicar los conocimientos adquiridos y obtienen la experiencia previa a su introducción en el mundo laboral. Lo mires por donde lo mires, las prácticas profesionales son la mejor manera de culminar una carrera de estudios para iniciar la vida profesional dentro de un mundo laboral tan competitivo como el actual.

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