Odontopediatría, conoce más

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Cuando se habla de la salud dental de los niños, no estamos ante algo de menor importancia. Su influencia en el presente, pero también en el futuro, es de lo más relevante y no se debe mirar para otro lado.

En el caso particular de esta especialidad, debemos tener claro que estamos ante una especialidad odontológica que se dedica a prevenir, diagnosticar y tratar los problemas dentales que van desde la infancia hasta la adolescencia.

Una disciplina que no es solo aplicarla a los pequeños, sino que también se encarga de integrar conocimientos en concreto sobre desarrollo dental, psicología infantil, crecimiento maxilofacial y técnicas de manejo de conducta que se adaptan a distintas etapas evolutivas.

La primera visita al odontopediatra

Para las familias que buscan lo mejor para los peques de la casa, lo mejor es optar por centros con dilatada trayectoria como la Clínica Rafael Guerra, que llevan años dedicándose a ello y tienen expertos que saben cómo se deben hacer los tratamientos más adecuados en estas edades.

La SEOP recomienda que se haga la primera visita al odontopediatra antes de que el niño vaya a cumplir 12 meses o cuando le salga el primer diente, lo que suceda antes.

Estamos ante una recomendación que puede parecer temprana, pero que realmente lo que hace es responder a la necesidad de que se establezca una relación de confianza entre el niño, los padres y el profesional antes de que aparezcan problemas que necesiten de la intervención, de tal forma que se faciliten futuras visitas y que se reduzca la ansiedad.

Son muchos los padres que esperan de forma errónea que el niño tenga todos los dientes de leche completos antes de visitar al especialista, lo que hace que se pierda la oportunidad de recibir una orientación preventiva importante en los primeros meses de vida.

En la primera visita que se hace en edades que van de los 6 a los 12 meses, no se suele incluir el tratamiento, sino la pertinente toma de contacto, un examen visual rápido de los dientes y también de los tejidos blandos, así como revisión de los frenillos labial y lingual, y orientación sobre la higiene, dieta y hábitos que pueden prevenir problemas de cara al futuro.

Para los bebés que tienen entre 6 y 18 meses, las consultas lo que hacen es usar la posición de rodilla a rodilla con el padre, lo que permite un examen visual rápido mientras el niño mantiene contacto físico con una figura de confianza.

Este tipo de sesiones iniciales van a durar aproximadamente entre 15 y 20 minutos y lo que hacen es establecer bases para una relación positiva duradera con un cuidado dental profesional.

Diferencias entre odontopediatra y odontólogo general

Muchas veces no se es consciente de que no son lo mismo. Por esta razón hablaremos más sobre ello para que quede claro. El odontopediatra es un dentista que está especializado en odontología infantil después de haber obtenido el título de odontología general.

Esta especialización va a incluir conocimientos bastante profundos sobre desarrollo dental y maxilofacial, técnicas de manejo conductual infantil, sedación pediátrica, así como tratamiento bajo anestesia general cuando corresponda y atención a los pacientes que tengan necesidades especiales.

Los odontopediatras tienen un dominio de la psicología infantil aplicada a un contexto clínico, en el que usan técnicas de comunicación que se adaptan a distintas edades y niveles de comprensión.

La formación que tienen les ayuda a poder saber y tratar esos problemas específicos de dentición de carácter temporal que, de no ser manejados como es debido, pueden acabar afectando al desarrollo de la dentición de manera permanente y un crecimiento facial que sea armonioso.

Del mismo modo, estar especializados en odontopediatría es de gran ayuda cuando se deben detectar de manera precoz las malposiciones dentales, hábitos perjudiciales como un chupete prolongado o succión digital, y alteraciones en la secuencia de erupción dental, que necesitan de una temprana intervención.

Esta capacidad para el diagnóstico precoz distingue al especialista del odontólogo general que no tiene formación pediátrica en concreto.

Prevención de caries: selladores de fosas y fisuras

Una de las estrategias preventivas que tienen más efectividad es el sellado de las fosas y fisuras en odontopediatría.

Estamos ante una técnica que consiste en aplicar resina o material de sellado sobre las superficies oclusales de los molares permanentes, en especial los vulnerables a la acumulación de placa bacteriana por su morfología irregular con surcos profundos en los que se alojan restos de alimentación.

Las evidencias científicas lo que han ayudado es a confirmar que los selladores dentales lo que hacen es reducir el riesgo de que se desarrollen nuevas lesiones de caries en las superficies oclusales de los molares permanentes en porcentajes que llegan a ser del orden de un 80% de niños y adolescentes si se compara con los grupos de control sin selladores, después de un seguimiento de dos años.

Aplicación de flúor: refuerzo del esmalte dental

El hecho de la aplicación tópica de flúor en la consulta odontopediátrica lo que ayuda es a complementar el uso diario de dentífricos fluorados; de tal forma, proporciona una concentración más alta que termina por reforzar el esmalte dental y reducir el riesgo de caries entre un 30 y un 40%.

Dicho tratamiento se puede iniciar desde los 2 años de edad en niños que tienen riesgo moderado o elevado de padecer caries, según la evaluación que haga el odontopediatra en cuestión.

Lo que debemos tener en consideración es que la combinación de selladores de fisuras y barniz de flúor es una defensa de lo más completa para luchar contra la caries infantil, puesto que ataca el problema desde dos ángulos: uno es la barrera física que impide que se acumulen bacterias en surcos profundos y el fortalecimiento químico del esmalte que hace que sea más resistente a los ataques ácidos de bacterias cariogénicas.

Frecuencia de revisiones según riesgo individual

Esto se debe personalizar dependiendo del riesgo de caries que tenga cada niño, evaluando también factores como son los antecedentes personales y familiares, la calidad que tenga su higiene oral, frecuencia de consumo de azúcares, presencia de malposiciones que sean un problema para la limpieza adecuada y lo que colabore el niño mientras se realiza el cepillado.

Los odontopediatras establecen planes de seguimiento individualizados que optimizan la prevención sin generar visitas innecesarias.

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