Miedos y actitudes de los niños ante el dentista

Miedos y actitudes de los niños ante el dentista

Normalmente los niños suelen portarse bien cuando van al dentista. Eso sí también es necesario saber los motivos que pueden hacer que tenga miedo a acudir a él y ayudarles a que lo superen. En Clínica dental Galván Lobo tienen un trabajo altamente profesional que garantiza resultado. Existe el miedo al medio de sus progenitores: los niños aprender copiando a los adultos de referencia, especialmente a su padre y madre, por lo que es importante que los niños carezcan de miedo a la hora de ir al dentista, y en caso de que o tengan, no deberán trasmitírselo al niño.

Miedo a los dolores: un buen porcentaje de niños no van a consulta hasta que tienen un problema importante. Lo normal sería que acudieran no por tener un dolor importante, sino hacerse revisiones de manera periódica para que así se evitarán las complicaciones.

Miedo a lo que no conocen: los niños, como las personas adultas también tienen miedo a lo que desconocen. Esto hace que el ambiente que perciba en la clínica sea realmente positivo.

¿Cómo podemos ayudar a que la visita al odontólogo sea agradable?

Normalmente los niños cuentan con una capacidad innata para observar, siendo incluso mayor que la de las personas adultas. Todo esto es lo que hacen cuando llegan a la consulta, fijándose en cómo está, la decoración o cómo está distribuida.

Pensamos que siempre es preferible que en la sala donde se espera sea vuestro tuno, existan alguna sillas y mesas para que se puedan sentar y estén algo más relajados.

El realizar citas a varios niños de manera seguida también es otra práctica de lo más recomendada. Si el niño ve a otros, pasa a normalizar la situación en la que se encuentra. Eso sí, siempre es preferible que no lloren, puesto que suelen imitar a los otros niños en sus reacciones.

En cuanto el niño entra, lo mejor es que pueda pasar el solo en la sala, salvo que sea un niño de corta edad o que tenga una serie de necesidades de carácter especial. De esta manera el profesional solo va a tener que atender al niño, además los pequeños se potan de una manera diferente cuando los padres al lado suyo y no suele ser la mejor.

Igualmente, hay que pensar que el niño siempre valora a los profesionales nada más entrar por la puerta de la clínica. En este caso lo que debe hacer el profesional es ganarse su confianza. Así le va a ver al odontólogo como una persona afable, pero que también le ayude a sentir seguridad.

En el momento en que el niño esté en el sillón, es posible preguntarle cuál es su nombre, el colegio al que va o cuál es su futbolista favorito, ayudando a generar un clima más distendido. El niño debe saber que el profesional hará cosas positivas por él.

Obviamente, no se pueden dar la totalidad de los detalles de cómo se le va a realizar el procedimiento de forma técnica. Si se explica algo tiene que ser de forma que pueda tenerlo. No le mintamos, pues eso puede hacer que perdamos nuestra credibilidad ante él.

En este sentido, es tontería decirle que no le va a doler si sabemos que algo si que le dolerá.  En cuando comience el proceso, si que hay que lograr que el propio foco de atención del niño no esté en él mismo, pues deberemos intentar mantener un foco de atención externo, de forma que no focalice la atención en lo que pueda sentir, no solo por el propio dolor, sino por lo que puedan llegar a percibir sus propios nervios.

Se puede entretener al niño, pudiendo preguntarlo por los juegos que tiene o por los deportes que más le gustan, incluso llegando a plantearles una divertida adivinanza, lo que hará que estén entretenidos y que el foco de atención deje de estar en ellos.

En cuanto termine el proceso, adquiere gran importancia efectuar un refuerzo importante para el niño para ello debemos elogiar su conducta o lo bien que se haya portado. Debemos decírselo a los padres, lo que también servirá de refuerzo, así el niño se va a sentir bien.

Sin duda, esperamos que con todo esto que te hemos contado valga para que los niños tengan una buena experiencia y no relacionen el acudir al dentista como algo malo o sinónimo de dolor. Esto de no corregirse termina siendo un problema, tanto para su propia época de niños, pero también cuando pasan a ser adultos, pues pueden tomar miedo real a ir al dentista, lo que puede terminar causando problema de salud bucodental. Solo tenemos una boca y hay que cuidarla.

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