Las operaciones estéticas y los niños

Las operaciones estéticas y los niños

Vivimos en la época del selfie y de compartir imágenes. Desde muy pequeños nuestros hijos se aficionan a hacerse fotos con los móviles y esto puede llegar a ser perjudicial. Y en muchas ocasiones, el resultado final no es el deseado. No son conscientes de que las fotos en los móviles son de mala calidad y que, al hacerse de cerca, su cara puede salir deformada. Esto provoca que se sacan defectos, creen que no podrán ligar, tener un trabajo, éxito… y se deprimen por no parecerse a los estereotipos de los famosos que salen en las revistas o en la televisión. Es cuando sienten la presión de los comentarios y críticas de sus amigos y seguidores en las redes sociales.

Esto ha provocado que, según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, las operaciones de cirugía estética en jóvenes hayan incrementado en lo que va de año en un 25%. Hace años, los padres no hacían caso a los hijos cuando tenían un complejo, pero, en la actualidad, como tienen menos hijos, se les protege mucho más, lo que se suma a la obsesión social por cuidar el cuerpo, acudir a los gimnasios, comprarse cremas de belleza. Y es que vivimos en la sociedad de la imagen, y los padres no quieren que sus hijos se sientan discriminados.

Es en ese momento cuando los padres deciden acudir a un centro de estética. Suele ser la madre la que acompaña a los hijos a consulta, y en una primera cita se les explica todo el proceso, aunque suelen llegar con mucha información que logran a través de internet. No siempre cierta y veraz. En una segunda cita pretender resolver algunas dudas, sobre todo en relación a la anestesia y el resultado final de la cirugía y concertar la fecha de la operación.

Como suele ocurrir en todos los casos, lo importante es que si deciden que sus hijos se operen lo hagan siempre en buenas manos para lo que es aconsejable que se informen sobre si el médico es un verdadero cirujano plástico, si tiene una larga trayectoria profesional y preguntar a otras personas que haya operado y conocer su nivel de satisfacción. Sin embargo, y esto es lo que tiene tratar con adolescentes, al final, el éxito no estará en cómo se sienta uno mismo, sino en cómo te vean en tu círculo de amigos.

Operaciones por edades

Antes de los 7 años no se suelen hacer muchas operaciones, a no ser que sean por problemas médicos. Pero uno de los más habituales es la operación para suprimir las orejas de soplillo. Se debe tener en cuenta que a partir de los 7 años ya no crecen las orejas. En las niñas el complejo aumenta cuando se ponen coleta o la punta de las orejas se asoma entre el pelo.

Con 16 años

A partir de los 16 años ya comienzan todos los complejos. Las chicas demandan la liposución para reducir sus pistoleras, glúteos y piernas. Con el tiempo suelen operarse el abdomen. Por su parte los chicos acuden a una operación de ginecomastia para reducir su pecho debido a un engrandecimiento de sus glándulas mamarias causado por cuestiones hormonales, más que por exceso de peso. Se trata de niños que sufren mucho porque no quieren ir a la piscina, mostrarse con el torno desnudo ante sus amigos porque son foco de muchas burlas. Para todas estas operaciones lo mejor es ponerte en manos de profesionales como pueden hacerlo en Arte Estética, donde cuentan con un grupo de trabajo excepcional y los mejores avances en cirugía.

A partir de los 20 años llega el momento de aumentarte el pecho por motivos de estética, complejos  o de trabajo. Y de todo lo contrario, muchas jóvenes quieren reducirse el tamaño de su pecho por la vergüenza que les da mostrarlo y por las molestias que les causa en la espalda.

Cómo puedes comprobar, las operaciones estéticas están muy presentes en la sociedad joven. Lo que hay que hacer es, como todo en la vida, pararte a analizar, utilizar el sentido común, y sobre todo, informarte, ponerte en manos de profesionales que te puedan asesorar y te digan si el camino que has elegido es el correcto.

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