La Comisión Global sobre Obesidad Clínica, formada por 58 expertos de diferentes especialidades médicas y países, informa que hay un cambio de paradigma en el diagnóstico de la obesidad. Si hasta ahora los especialistas se basaban en el índice de masa corporal, a partir de ahora tendrán en cuenta otros factores, como la distribución de la grasa corporal en función de la edad, el sexo y la etnia de los pacientes, o los síntomas de mala salud a nivel individual.
Este documento se acaba de publicar en ‘The Lancet Diabetes & Endocrinology’, y los autores de este documento introducen dos nuevas categorías diagnósticas de esta enfermedad, ya que hablan de una «obesidad clínica» (que incluye alguna enfermedad asociada) y «obesidad subclínica» (cuando no hay todavía ninguna patología). La «obesidad clínica» podría cambiar el número de personas clasificadas con obesidad, «permitiendo diagnósticos más precisos, tratamientos personalizados y una mejor gestión en la vida diaria», defienden sus autores. Entre el 25% y el 30% de los adultos en España sufren obesidad, pero el 10,7% de la población infantil y adolescente también sufre esta enfermedad.
«Más que cambiar el criterio de la obesidad, lo enriquecemos. Hasta ahora nos hemos basado exclusivamente en el IMC, una cifra que tiene su utilidad: cuanto más IMC, sobre todo a partir de 30, más riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Pero, sin embargo, hay muchos atletas que tienen un IMC por encima de 30 y no son obesos», advierte José Manuel Fernández-Real, jefe de Sección de Endocrinología del Hospital Doctor Josep Trueta (Girona) y miembro del CIBEROBN.
Este especialista aclara que «verdaderamente» define la obesidad no es el IMC, sino la «grasa corporal». «EI IMC tiene impacto a escala global, pero no individual. Por sí solo se queda pobre», explica José Manuel Fernández-Real. Los factores contribuyentes, que provocan que determinadas personas tengan obesidad son la genética, la nutrición, la actividad física, el estrés, las horas de sueño, algunas enfermedades endocrinas, los contaminantes ambientales y algunos fármacos. La obesidad está directamente relacionada con muchas enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, infertilidad, cáncer, etc. Esta enfermedad crónica reduce la expectativa de vida en una media de 11 años.
Desde El Periódico informan que «las próximas tres décadas el exceso de peso será responsable de 92 millones de muertes y reducirá la esperanza de vida en 3 años para el 2050». Para evitar el exceso de peso es fundamental seguir una dieta rica en verduras, frutas y cereales. Para conseguir un peso saludable, es importante beber el agua suficiente, por lo que se recomienda dividir el peso corporal entre siete para saber cuántos vasos necesitamos al día.
Los profesionales de clínica Uzal, especialistas en psicología y nutrición, nos explican que debemos prestar atención a los micronutrientes y no solo a las calorías, ya que no se trata de eliminar alimentos, sino de escoger los saludables.
Es importante que el nutricionista realice un seguimiento de la evolución de la masa corporal para que el paciente pueda conseguir un adecuado peso corporal de forma sana y que además se mantenga estable en el tiempo. El especialista acompaña al paciente para conseguir modificar sus hábitos y realiza un seguimiento a medida. Es importante escoger un diagnóstico adecuado para conseguir que cambie su vida y pierda peso de forma definitiva.
El sobrepeso y la obesidad es una de las cuestiones que más preocupan a los especialistas en salud porque reducen la expectativa de vida. La Organización Mundial de la Salud explica que en 2022 una de cada ocho personas en el mundo era obesa y más de 390 millones de niños y adolescentes de 5 a 19 años tenían sobrepeso, de los cuales 160 millones eran obesos. Según el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil (2022-2030) el 55% de los niños y niñas con obesidad serán adolescentes con la enfermedad.
Los datos de la Iniciativa COSI (Childhood Obesity Surveillance Initiative) sitúan a España entre los estados de la UE con mayor prevalencia de obesidad y sobrepeso infantil junto con Chipre, Grecia e Italia. Según un estudio de la OMS los niños españoles son los que menos consumen vegetales diariamente en la UE. En este estudio han participado 33 países y casi 411.000 escolares.
Muchas personas optan por la dieta mediterránea para perder peso porque varios estudios han comprobado es una de las más beneficiosas porque mejora los niveles de colesterol y evita la obesidad. Los expertos aconsejan beber agua, realizar alguna actividad física, y tomar dos piezas de fruta y tres de verdura al día. Es fundamental incluir en la dieta los siguientes alimentos: legumbres, semillas, frutas, hortalizas, cereales integrales, verduras, especias y frutos secos.