La vida de una mujer no es fácil en muchas ocasiones, seguro que lo habéis escuchado una y mil veces. No cabe la menor duda de que hay una presión bastante grande con el hecho de tener la posibilidad de parir a un hijo o hija, trabajar y también tener la parte correspondiente de labores del hogar, que comparten, como no puede ser de otra manera, con los hombres. Las mujeres están sometidas a mucha presión en infinidad de ocasiones y la verdad es que es necesario implementar todo tipo de soluciones para que todas esas responsabilidades sean asumibles y que desde el punto de vista mental puedan gestionar todo lo que tiene que ver con su vida personal y laboral.
La cosa se complica de manera bastante grande cuando nos encontramos hablando de mujeres que, además de todo lo anterior, deciden ser emprendedoras. La verdad es que, si juntamos el tiempo que supone tener obligaciones familiares más todo lo que tiene que ver con las obligaciones de un negocio, podemos llegar a cumplir 24 horas al día (sin contabilizar las horas de dormir, desde luego). Estamos hablando de una situación que se repite de una manera cada vez más habitual en España y que sin duda hace que muchas veces la mujer no pueda tener tiempo para sí misma, algo que de verdad termina pasando factura.
Y estamos hablando de una cuestión que no para de afectar a más mujeres a lo largo de los años porque no para de crecer la cantidad de emprendedoras que hay en el interior de nuestras fronteras. De acuerdo con una información que se publicó en la página web de Computer World, hemos pasado del 12% de emprendedoras en 2024 al 17% en 2025, siendo clara una tendencia al alza que, además, va a seguir creciendo con el paso de los años puesto que son cada vez más las mujeres que se encuentran con menos trabas para acceder a todo lo que tiene que ver con asumir el mando de un negocio.
Imaginaros la cantidad de cosas que tiene que hacer una mujer cuando se encuentra en una situación como de la que estamos hablando. No es nada fácil compaginar unas cosas con otras y lo que suele ser habitual es que existan momentos de muchísimo bajón. Es ahí cuando tiene que aparecer una ayuda, algo que de verdad pueda hacer que esas mujeres encuentren la fuerza suficiente como para continuar afrontando lo que les depara la vida e incluso para organizar mejor la cantidad de cosas a las que hay que hacer frente a lo largo de cada jornada laboral. Muchas veces es totalmente imposible conseguir esto sin un mínimo de ayuda.
Y no nos estamos refiriendo a una ayuda que sea física, una ayuda que preste alguna persona de nuestro entorno para hacer una determinada actividad. La ayuda que le viene bien a una mujer llegado a este punto es una ayuda de índole emocional. Debe ser una ayuda que contribuya a reducir aspectos como la ansiedad, como el estrés e incluso como la depresión. A nadie le cabe la menor duda de que, teniendo en consideración estos asuntos, es mucho más fácil poder compaginar todo lo que esté relacionado con la vida profesional y personal de una mujer.
Es lógico que, teniendo en cuenta todos los problemas que van asociados a compaginar una vida propia y una de emprendedora, una mujer necesite ayuda para superar los muchos bloqueos que irán apareciendo a lo largo de su día a día. Una de las claves para conseguirlo es apostar por el mindfulness, la gestión emocional, el tapping o la conexión energética. Nos cuentan desde Crece por tu cuenta, entidad que trabaja precisamente estos valores con el fin de superar esos bloqueos y evolucionar, que la cantidad de mujeres emprendedoras que han necesitado ayuda en este sentido ha crecido y, mejor todavía, que los resultados derivados de pasar por este tipo de cosas han sido bastante positivos en todos los casos.
Cuando se han realizado este tipo de terapias, la verdad es que las cosas se ven de otra manera. No es nada fácil tener que gestionar toda esa ansiedad que nos provoca la carga de trabajo en todos los sentidos, pero suena mucho más asumible si conocemos técnicas y a especialistas en aplicarlas. Desde luego, nadie duda de que, cuando nos tomamos las cosas con más calma, es mucho más fácil que consigamos los propósitos que nos hemos marcado y que cada uno de los objetivos que nos planteemos sea mucho más alcanzable. Cuando nos parece imposible hacer frente a todos ellos es cuando los abordamos con ansiedad.
Por supuesto, a nadie le cabe la menor duda de que todo lo que hemos dicho también puede jugar en favor de los hombres. A fin de cuentas, ellos también tienen muchas papeletas para, en el caso de ser emprendedores, sufrir muchas de las cosas de las que hemos hablado durante todos estos párrafos. Por tanto, hay que saber que todos los medios para salir del atolladero también se encuentran a su disposición. Todos y todas somos personas y tenemos unos derechos que no pueden ser olvidados. Uno de ellos es a tener la vida que deseemos y el bienestar que nos merecemos. Y no es algo en lo que tengamos que distinguir por sexos.
La falta de financiación, principal barrera para las emprendedoras de nuestro país
De acuerdo con lo que dice una noticia que se publicó en la página web de MasterCard, el 39% de las españolas ha considerado emprender, pero su principal escollo sigue siendo la falta de financiación. Cuando nos encontramos en un entorno en el que hay una clara falta de oportunidades para las empresas es mucho más complicado que se pueda disponer del dinero para comenzar a operar y darle vida a un negocio. Desde luego, no cabe la menor duda de que la liquidez es una de las grandes necesidades que tenemos a día de hoy para que un negocio tenga opciones de éxito y es verdad que sigue habiendo problemas para que los bancos le proporcionen a las empresas esas oportunidad. Es injusto, pero esa es la realidad en la que nos movemos.
Es verdad que, además de eso, la situación no es la mejor en términos económicos porque no hay nada ni nadie que tenga facilidad para dar dinero en proyectos que nadie sabe cómo van a salir. Los bancos son conscientes de la incertidumbre económica que se respira en buena parte del mundo en los tiempos que corren y prefieren no apostar por negocios a no ser de que los vean muy rentables a corto plazo y muy seguros. Desde luego, no cabe la menor duda de que estamos hablando de un problema de acceso de un negocio al sector en el que en teoría debe ganarse la vida y que eso muchas veces el hecho de ser hombre o mujer va a seguir teniendo una determinada influencia en que nos digan que sí o que no a la hora de obtener el dinero.
¿Va a cambiar algo de esto en los próximos tiempos? La verdad es que no lo podemos saber, por desgracia. Pero lo que sí podemos hacer es adaptar nuestro cuerpo y nuestra mente a los desafíos que tenemos por delante. Lo cierto es que nada ni nadie nos va a poder impedir que eliminemos de raíz esa ansiedad, ese estrés y esa depresión que nos pueda ocasionar el hecho de tener un montón de obligaciones en la cabeza. Hay que saber gestionarlas y saber que tenemos opciones sobre la mesa para poder encontrarnos mental y físicamente bien ante todo lo que se viene.
Cuando sabemos controlar las emociones y la mente ante situaciones como las que se le pueden poner por delante a cualquier persona que tiene que gestionar una vida o un negocio, las cosas no solo salen mucho mejor, que es lo que hemos dicho antes, sino que también encontramos la oportunidad de ser más felices y encarar de otra manera esos momentos (por pocos que sean) de libertad que tengamos. Desde luego, no cabe la menor duda de que esos momentos son los que nos pueden permitir decir sin miedo a equivocarnos que somos felices. Mejorar esa sensación es completamente imposible en los tiempos en los que estamos.
Hace algunas décadas, no había ninguna manera de aprender a gestionar nuestras emociones y no existían profesionales que se encargaran de esto. Todo dependía de si éramos lo suficientemente fuertes como para enfrentarnos a una determinada situación o no. Ahora, por suerte, las cosas han cambiado y todo el mundo puede tener la ayuda que se merece y que tiene que recibir para hacer de la vida un espacio sano y que merezca la pena vivir. Ojalá que, en caso de que lo necesitéis, contéis con esa ayuda. Os acordaréis de estas palabras a buen seguro. Y más pronto que tarde.