Cómo decorar una casa con mascotas.

Casa con perro

Los que convivimos con animales de compañía nos planteamos a menudo cómo podemos decorar nuestra casa sin que nuestros perros o gatos la destrocen. A veces nos parece incompatible vivir con mascotas y exhibir el buen gusto en decoración. Algo que en este artículo te vamos a demostrar que no tiene por qué ser así.

Nosotros, mi pareja y yo, tenemos dos perros y dos gatos en casa. El otro día, mi pareja me comunicó la intención de decorar la vivienda para Navidad. Le surgió una duda: ¿cómo podía hacerlo? Si poníamos un árbol de Navidad es posible que los gatos intentaran jugar con las bolas y tiraran el árbol al suelo. Algo parecido sucedería con las guirnaldas que adornarían los cuadros de la pared. En las Navidades pasadas el gato se colgaba de ellas.

Nuestras mascotas son animales de costumbres y cualquier novedad en la casa les llama la atención. Tanto es así, que como si fueran niños pequeños, no dejan de escudriñar hasta que lo rompen.

Como propietarios de mascotas nos resistimos a pensar que no podemos disponer de una casa cómoda y con la que nos sintamos identificados por el hecho de tener animales.

Los diseñadores de Bayeltecnics, un estudio de decoración de Barcelona con más de 20 años de experiencia, señalan que la búsqueda de la armonía y de la comodidad es el late motiv del interiorismo actual.

Una comodidad que atañe a todos los ocupantes de la casa. Incluidas nuestras mascotas. Estas son algunas cuestiones que debes tener en cuenta a la hora de decorar tu casa si tienes animales de compañía que viven contigo.

La elección de los materiales.

El blog de la tienda de decoración y bricolaje Agrojardin señala que un aspecto importante a la hora de decorar una vivienda con mascotas es elegir bien los materiales. Tanto de los muebles como de los complementos.

Crear un hogar donde las mascotas convivan cómodamente sin renunciar al diseño es posible si se planifica bien el espacio y se eligen los materiales adecuados. No se trata de ocultar la presencia de los animales, sino de integrar sus necesidades dentro de una decoración equilibrada y resistente, que mantenga la armonía visual y, al mismo tiempo, facilite el día a día. Vivir con perros o gatos implica ciertos ajustes, pero también permite que la casa adopte un carácter más cálido, natural y dinámico, ya que los espacios se transforman en lugares pensados para todos los miembros del hogar.

La selección de los materiales juega un papel importante para asegurar la durabilidad de los muebles, los textiles y los suelos. Algunos tejidos tienden a engancharse con las uñas, acumular pelo o absorber olores, mientras que otros resisten mucho mejor el uso frecuente. Por eso conviene apostar por telas lavables y de mantenimiento sencillo, como la microfibra, o los tejidos tipo aqua-clean, que permiten eliminar manchas con un simple paño húmedo. Resultan menos adecuados el lino y el algodón, que pueden deteriorarse con rapidez o engancharse con facilidad. Los colores intermedios y naturales ayudan a disimular el pelo entre limpiezas.

Los muebles, por su parte, deben ser capaces de soportar arañazos, mordidas y golpes accidentales. Materiales como la madera maciza o el metal lacado ofrecen mayor resistencia y mantienen mejor su aspecto a largo plazo. Durante la etapa de cachorro, es útil proteger las patas de mesas y sofás con fundas o bandas de silicona, mientras que los diseños con bordes redondeados aportan mayor seguridad tanto para los animales como para los humanos.

Proteger los muebles.

Proteger los muebles cuando se convive con animales es un reto, ya sea que se trate de un cachorro inquieto, un gato curioso o una mascota adulta con hábitos difíciles de controlar. La clave está en combinar soluciones prácticas, seguras y compatibles con el día a día, sin perder de vista la estética del hogar.

Una de las estrategias más eficaces consiste en utilizar fundas protectoras que actúan como una barrera frente a arañazos, manchas o acumulación de pelo. Este tipo de fundas se adapta a distintos muebles y tamaños. Muchas están diseñadas específicamente para hogares con mascotas, con materiales resistentes y fáciles de lavar. Elegir bien el tamaño, el tejido y, si es posible, optar por modelos impermeables, ayuda a mantener el mobiliario en buen estado.

Otra medida útil es recurrir a aerosoles de sabor amargo, que disuaden a los animales de morder o arañar gracias a su desagradable sabor. Son seguros y no dañan la superficie si se aplican siguiendo las instrucciones del fabricante, aunque es recomendable probarlos antes en una zona poco visible. En algunos casos, no todos los animales responden igual, por lo que conviene combinar este método con otras alternativas que canalicen su comportamiento de forma adecuada.

Para los gatos, y también para algunos perros, ofrecer rascadores o superficies destinadas a arañar es una forma eficaz de evitar daños. Elegir modelos estables, de buena altura y materiales atractivos favorece que los usen con regularidad. Ubicarlos en zonas transitadas o cerca de los lugares donde suelen rascar, mejora los resultados. Acompañar este proceso con refuerzos positivos y pequeñas estrategias de desvío ayuda a que el animal adopte nuevas rutinas.

Por último, una limpieza frecuente con aspiradora, mantiene los muebles libres de pelo, polvo y suciedad, prolongando su vida útil y creando un entorno más higiénico tanto para las personas como para las mascotas.

Crear espacios seguros.

La web para propietarios de animales Ruralvent remarca lo importante que es crear espacios seguros para nuestra mascota en casa.

El bienestar de las mascotas es un factor esencial en cualquier hogar con animales. Pequeñas adaptaciones pueden marcar una gran diferencia tanto para su comodidad como para la convivencia diaria. Crear un entorno adecuado no implica reformas complejas, sino ajustar ciertos elementos para que el espacio resulte más seguro, accesible y acogedor.

Uno de los primeros cambios que se suele recomendar es habilitar un rincón tranquilo donde los animales puedan descansar sin sobresaltos. Una cama cómoda colocada en una zona silenciosa y alejada de cables, objetos frágiles o plantas tóxicas ofrece a la mascota un refugio propio en el que sentirse protegida.

También es importante organizar bien la comida y los juguetes. Utilizar recipientes herméticos mantiene los alimentos frescos y evita que las plagas accedan a ellos, mientras que un sistema de almacenamiento práctico para pelotas, cuerdas o peluches ayuda a mantener la casa ordenada y reduce el riesgo de tropiezos. Este tipo de organización facilita la rutina diaria y hace que el espacio sea más seguro para todos.

La accesibilidad juega un papel fundamental, especialmente en animales mayores o con dificultades de movimiento. Las puertas para mascotas instaladas en zonas estratégicas permiten que circulen libremente sin necesidad de abrir o cerrar la puerta continuamente. En hogares con desniveles, una rampa puede sustituir con éxito a los peldaños de una escalera, evitando caídas y aliviando las articulaciones de perros y gatos de edad avanzada.

Otro aspecto clave consiste en revisar los posibles peligros dentro de la casa. Mantener fuera de su alcance productos químicos, objetos pequeños, cables o plantas dañinas evita numerosos accidentes. Proteger las salidas, con una baya como la que pondríamos para un bebé, reduce el riesgo de que escapen hacia la calle.

La importancia de la educación.

Cada uno de nosotros conocemos a nuestros animales. Sabemos cómo se comportan. A pesar de ello, no debemos olvidar que quien manda en casa somos nosotros. Esto significa que debemos marcar los límites. Determinar por donde pueden pasar libremente y por donde no. Esto protegerá la decoración de la casa y nos hará la vida más sencilla.

Quiero que se me entienda. No se trata de tener a los perros encerrados en la terraza, como antes se hacía en los pueblos. Que muchos perros prácticamente vivían en el patio o en el corral. Pero sí, por ejemplo, establecer determinadas habitaciones en las que no pueden entrar sin nuestro permiso. En mi casa son la habitación de matrimonio y mi despacho, desde donde trabajo.

Para hacer esto hay que mantenerse firme y no ceder al chantaje emocional de las mascotas. Mi perro, cuando empezamos a prohibirle la entrada en el dormitorio, se ponía a llorar. Sus gemidos nos ablandaban y terminábamos abriéndole la puerta, por lo que el perro, que es un perro de tamaño mediano, acababa durmiendo con nosotros. Mantenernos firmes en que esa habitación estaba vetada para él, hizo que terminara asumiéndolo.

Con los gatos es más complicado, respetan menos las órdenes, pero, si te mantienes firme, acaban modificando su comportamiento. Uno de mis gatos, desde que era pequeño, cada vez que abríamos la puerta de la calle, salía a la escalera del edificio. Tantas veces se lo he impedido, que cada vez lo hace menos.

Educar a las mascotas no es malo. Les ayuda a llevar una vida más ordenada. También les protege, pues muchas de las restricciones se las pones es para velar por su seguridad. A mi perro le gusta comerse las plantas de los parques. Es un comportamiento incívico, pero es que además le sienta mal y acaba vomitando.

 

 

Suscríbete a nuestro boletín

Podes estar conectados con todas las noticias para ayudar a tu familia

Comparte este post con tus amigos