El consumo y venta del vino blanco está despuntando en los últimos años, comiéndole terreno al vino tinto. Según algunos estudios de mercado, las mujeres son las principales instigadoras de esta tendencia. Desentrañamos las claves de este curioso idilio entre la mujer y el vino blanco.
En los últimos años, la venta del vino blanco ha aumentado un 7%. Según una encuesta realizada por Kantar Worldpanel, el 27% de los consumidores de vino se inclinan por el vino blanco. De ellos, las mujeres son los usuarios que más se animan a pedir esta bebida. Priorizándola sobre el vino tinto e, incluso, sobre la cerveza.
Al sector de edad de mujeres mayores de 40 años, las que tradicionalmente más han demandado vino blanco en los restaurantes, se les ha sumado la generación más joven. El 45,8% de los consumidores, de entre 25 y 35 años, afirman preferir una copa de vino blanco frente a una de vino tinto. El porcentaje aumenta en el sector femenino.
Aparte de por su frescura y por su sabor afrutado, el vino blanco seduce a las mujeres por su presencia. Es una bebida elegante. Es más vistoso tomarse un vino blanco, en su estilizada copa de tallo largo, que beberse una caña de cerveza; una bebida, digamos más de batalla, o que una copa de vino tinto, un vino más fuerte y que posee connotaciones más masculinas.
El vino tiene la capacidad de realzar los sabores. Algo que no consiguen hacer otras bebidas. El vino blanco marina a la perfección con una comida ligera y sana (verduras, pescados, quesos suaves) preferidos, por una parte, de la población femenina.
El vino posee un significado social, ligado a la celebración y a la intimidad. Es la mejor bebida para brindar por aquellas cosas que consideramos importantes y, por supuesto, para compartir momentos agradables dentro de nuestra esfera más íntima.
El encanto subyugante del vino blanco.
El portal de información Huffingtonpost señala varias razones que hacen que el sector femenino se sienta atraído por esta bebida.
Una de ellas es su frescura. El vino blanco se sirve a una temperatura de entre 6 y 8º, frente a la temperatura ambiente, ligeramente refrigerada, en la que se bebe el vino tino. Este toque de frío hace que sea una bebida refrescante, a la par que fácil de tomar.
El vino es una bebida alcohólica, y tiene más graduación que la cerveza, pero también es cierto que el vino blanco suele tener un contenido de alcohol entre un 25 y 50% menor que el vino tinto. Esto hace que su ingesta produzca un menor impacto en el cuerpo y en el paladar.
Por su proceso de elaboración, el vino blanco tiene una menor presencia de taninos. Unas sustancias químicas presentes en el vino que le aportan contundencia al entrar en boca y le dan ese sabor amargo y astringente a la bebida. Un componente que a algunas mujeres les resulta difícil de digerir y que para otras no es agradable.
El vino es una forma de viajar por el mundo con los sabores. Se produce vino en muchas partes del planeta y, por supuesto, de España. Cada vino tiene sus particularidades. Ir probando vinos es una manera de descubrir nuevos territorios, nuevas culturas
Así me lo cuenta Lucia, una amiga que le gusta descubrir España a través de sus vinos. Cada vez que nos invita a cenar a su casa nos sorprende con un vino nuevo. Dice que muchos de ellos los encuentra en Vinissimo, una tienda de vinos online que se dedica a distribuir vinos selectos de pequeñas bodegas de todos los rincones del país. El vino alimenta nuestra curiosidad y nuestra inquietud por descubrir nuevos horizontes, característica que no son exclusivas, pero sí están bastante presentes en el género femenino.
Tipos de vino blanco.
Otra de las características que tiene el vino blanco es la amplia variedad de vinos que se nos presentan bajo esta denominación. Todos ellos se elaboran con uva blanca, sin embargo, el proceso de fabricación y la variedad de uva de la que proceden es diferente, lo cual abre ante nosotros todo un despliegue de sabores. Estos son algunos de los vinos blancos más populares:
- Vino blanco seco. Es el vino blanco que menor cantidad de azúcar tiene. Esto hace que sea un vino denso con un sabor fuerte, aunque con menos cuerpo que el vino tinto. El vino Albariño, un vino ácido con un intenso sabor frutal, es un ejemplo de ello.
- Vino semiseco. Es un vino que contiene un poco más de azúcar residual que el anterior. Esto lo convierte en idóneo para acompañar mariscos y arroces marineros. Algunos blancos del Penedés se incluyen en esta categoría.
- Vino semidulce. Poseen una cantidad de azúcar más elevada, lo que hace que presenten una textura más suave en boca. Sus características hacen que combinen igual de bien con la carne que con el pescado. Un curioso ejemplo de este tipo de vino son los vinos de Rueda, que a pesar de ser semidulces, dejan un curioso regusto amargo por el efecto de la uva verdejo con la que se elabora.
- Vino dulce. Es el vino que mayor cantidad de azúcar posee. Nuestro país tiene una larga tradición de vinos dulces, siendo uno de los más destacados los vinos Moscatel, perfectos para acompañar postres y aperitivos.
- Vino seco. Los vinos son vinos blancos generosos y secos, con un nivel de graduación alcohólica superior al de los otros vinos blancos y con un sabor intenso, ligeramente amargo, que debe sus características a la tierra de la que proceden (las campiñas de Jerez, Cádiz y Montilla) y a su proceso de maduración, dentro de barricas de roble, como el whisky
- Vino turbio. El vino turbio es un vino económico, joven, fresco, muy popular en España. Es un vino ligero, casi trasparente, que presenta partículas en suspensión que no han sido eliminadas durante la vinificación. Tiene una acidez característica y a pesar de su precio puede sorprendernos con su sabor, como sucede con el vino turbio gallego.
Vinos blancos memorables.
Aunque en el sector del vino, la excelencia se la suelen atribuir a los vinos tintos, lo cierto es que existen vinos blancos bien valorados a nivel internacional. Estos algunos ejemplos:
- Chardonay. Es un vino suave, ácido y con una estructura equilibrada que hace que convine con una amplia variedad de alimentos: carnes, pescados, quesos semiblandos, frutos secos, etc. Originariamente, el vino procede de la Borgoña francesa, pero el tipo de uva con el que se elabora, la uva Chardonay, que da nombre al vino, se ha extendido por medio mundo y se encuentran vinos de este tipo en diferentes partes del planeta.
- Sauvignon Blanc: Es un tipo de vino parecido al anterior, en cuanto a que es una variedad francesa, cuyo tipo de uva se ha internacionalizado. En este caso, el vino originariamente proviene de la región de Burdeos y tiene un interesante sabor frutal que ofrece un estupendo maridaje con pastas, arroces y tablas de quesos.
- Riesling. Este es un vino suave, fresco, de baja graduación y alta acidez que se elabora en las regiones de Alsacia y en el Valle de Mosela, en Alemania. Se sirve muy frío y actúa como un contrapeso perfecto para comidas muy condimentadas como la comida india.
- Pinot gris. Otro vino de Alsacia, que llama la atención por su personalidad, es el Pinot Gris. Un vino con un color azul grisáceo, con más cuerpo que la mayoría de los vinos blancos y con un regusto picante en boca.
- Rueda. En España se hacen buenos vinos blancos: Albariño y Ribeiro (en Galicia), los vinos blancos de Cádiz, el Chacolí de Euskadi, pero me he querido detener el vino de Rueda (Valladolid) por su elegancia, por su frescura y por su sabor único, procedente de la uva verdejo, autóctona de la comarca.
Cómo escoger el vino adecuado para la ocasión.
La web del canal de televisión internacional Univisión no da algunos consejos sencillos para seleccionar el vino blanco más adecuado. La primera regla es que cuanto más ligera sea la comida que vamos a comer, más suave debe ser el vino que seleccionemos.
El nivel de azúcar y de acidez debe ser otro de los factores a barajar para escoger el vino adecuado. Los vinos secos, con poca azúcar, son indicados para acompañar pescados y mariscos. Mientras los vinos dulces funcionan bastante bien como aperitivo, para abrir el apetito antes de la comida. Los vinos con cierta acidez pueden abrir todo un abanico de sensaciones para degustar una tabla de pates o de quesos.
Desde mi punto de vista, los mejor es dejarse llevar por la experimentación y por la intuición, hasta encontrar el vino con el que te sientes más cómoda. Por lo general, la mayoría de los vinos blancos son ligeros y fáciles de tomar, lo que favorece ir probando entre unos y otros, ampliando nuestros horizontes.
El vino blanco parece una bebida perfecta para la mujer de hoy. Inquieta, dinámica y con ganas de vivir experiencias nuevas.