Un dormitorio infantil, para dormir

Un dormitorio infantil, para dormir

Si bien es verdad que el blanco es el color más recurrido, y con acierto, para cualquier estancia de nuestro hogar, cuando hablamos de le habitación del bebé, o la de nuestro hijo o hija adolescente, tendemos a pensar en colores que a veces no son los más adecuados. Por ejemplo, ¿sabíais que el color amarillo tiende a excitarnos y perjudica el descanso de quien duerme en habitaciones donde predomina ese color? Lo ideal es utilizarlo en estancias donde predomine el ocio o el entretenimiento, como el salón o la sala de estar, e incluso puede usarse en salas de estudio y oficinas para buscar esa sensación de actividad en nuestro cerebro pero jamás debería usarse en habitaciones infantiles.

Y es que aunque antes éramos más clásicos y tendíamos a pintar las habitaciones de los bebés en colores pasteles como el rosa, el azul, o el crudo, ahora está muy de moda optar por paredes pintadas de blanco, o con colores muy neutros, y luego decorar una de las 4 paredes con un bonito mural que, en ocasiones, porta un colorido no demasiado idóneo para facilitar el descanso del niño o niña.

Las habitaciones infantiles, aunque tienden a usarse también como espacio de juego para los peques, deben estar diseñadas con un objetivo básico y principal, el descanso. A partir de ahí, las funciones que podamos o queramos darles, siempre y cuando no afecten a ese descanso, serán bienvenidas, pero no deberíamos optar por la decoración vivaz y colorida pensando en la diversión y el ocio de nuestros hijos y olvidarnos de que en ese mismo espacio van a tener que relajarse y dormir.

Algunos diseños nocivos

Últimamente está muy de moda eso de convertir la habitación de nuestro hijo o hija, de una edad entre los 4 y los 7 años aproximadamente, en un espacio de fantasía, ilusión o juego. Esto, que a priori no tiene nada negativo, puede no ser tan ideal como parece.

Los profesionales de Pintores Gonzalez, quienes han llevado a cabo la rehabilitación y reformas de varias escuelas infantiles, recomiendan siempre colores pasteles y tranquilos para las zonas de descanso de los niños y colores más vivos para las aulas de trabajo y psicomotricidad. De hecho, apuestan por los verdes claros, cas pasteles, y por los azules muy tenues para este tipo de espacios, mientras que para las zonas dedicadas a la psicomotricidad cuentan más con colores como el ojo, el verde prado intenso, el amarillo o el morado.

Si cogemos la paleta de colores de cualquier tienda especializada en pinturas, veamos como ejemplo la de La Casa del Pintor Shop donde podemos comprar pintura de interior online para cuartos infantiles en casi cualquier tonalidad. Si nos fijamos en esta palea, los colores más idóneos serían los neutros, blancos y, por supuesto, los pasteles. De hecho, podríamos decir que sin salirnos de ese tipo de colores podríamos optar casi por cualquier tono.

Sin embargo, lo que está de moda es decorar una habitación infantil como si de una selva se tratara, construyendo incluso una especie de cama en altura que deja libre el espacio inferior para tener más espacio de juego. Este tipo de idea puede ser ideal para habitaciones pequeñas que deben tener doble funcionalidad, como sala de estudios y dormitorio, pero no debería usarse para crear ambientes de juego con ideas tan activas como “la selva”, con lianas, paredes pintadas de verde con animales salvajes de todos los colores y muebles inspirados en esta temática.

Del mismo modo, he llegado a ver habitaciones de bebé con tres paredes pintadas en un tono blanco roto o un beis muy claro, y una pared (la cuarta) que rompe esa sensación de relax con un mural lleno de payasos y colores estridentes. Puede quedar muy cool, pero no es lo ideal para un dormitorio, aunque tal vez sí lo sea para una sala de juegos.

Tal y como nos explican desde Cerarsur, reformaintegralgranada.es, muchos padres están solicitando este tipo de divertidas habitaciones a medida para sus hijos pensando que les están regalando un mundo de fantasía e ilusión que hará las delicias de los más pequeños, y puede que estén en lo cierto, pero al mismo tiempo les están obligando a dormir en ese mismo ambiente que tienda, por lo general, a excitarles y llenarlos de actividad.

El mejor ambiente

Si buscamos un dormitorio perfecto para cualquier niño o niña, tenga la edad que tenga, hay que optar por hacer del espacio donde se ubicará la cama el núcleo o foco central de la decoración del cuarto. Eso significa que partiendo de un área concreta de la estancia (donde estará la cama) nacerá a modo de árbol el resto de la decoración con sus determinados muebles. Y si lo principal del cuarto es la cama, y su decoración, no podemos elegir un color rojo para las paredes, no tendría sentido ¿verdad?

Sin embargo, sí podríamos elegir un gris claro, el blanco, cualquier tono pastel y prácticamente cualquier tono neutro que luego podemos alegrar con la decoración textil e incluso con cuadros o lejas decorativas llenas de juguetes o peluches. Y es que hay que tener en cuenta que toda esta decoración suplementaria como cojines, colchas e incluso un neón rosa fosforito muy divertido colgado de la pared central es una decoración que puede “desconectarse” para preparar el dormitorio a la hora de dormir. En otras palabras, que se pueden retirar los cojines y dejarlos fuera de la vista del niño o niña desde la cama, se puede apagar el neón y los juguetes, que aportan ese toque divertido a la habitación, no suelen llamar demasiado la atención con la luz apagada.

De lo que se trata es de conseguir que el objetivo de esa habitación sea el descanso de nuestros pequeños y, con esa idea como base, podremos decorar todo lo demás como más nos guste o nos venga en gana.

Pensad, por ejemplo, en un cuarto de paredes blancas con cuadros de Spiderman. A priori podríamos pensar que no es apto pero todo depende de cómo esté enfocada la decoración del resto de la estancia, y es que si el único toque de color álgido son esos cuadros puede que en el cómputo de la habitación no llamen tanto la atención como sí lo harían si estuvieran en una habitación de juego con paredes coloridas y textiles demasiado vivaces.

Al final, los dormitorios son para dormir, ¿no?

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