La salud bucodental durante el embarazo

La salud bucodental durante el embarazo

El embarazo es una de las etapas más ilusionantes e interesantes en la vida de toda mujer, su cuerpo se adapta para desarrollar y acoger una nueva vida y, para ello, con la gestación se experimentan unos grandes cambios, no solo a nivel físico sino también psíquico, se producen y se liberan nuevas hormonas, se producen cambios físicos como cansancio, náuseas, vómitos, estreñimiento, acidez estomacal, el corazón bombea más rápido, las venas se hacen más visibles… Algunos de estos cambios también pueden llegar a afectar su salud bucodental, por ello se hace necesario concertar una revisión odontológica con el fin de que el especialista informe acerca de los cambios y las alteraciones bucodentales que se pueden llegar a producir durante la etapa de gestación. En este aspecto, nosotros os recomendamos que acudáis a la Clínica dental Equipo de la Torre, puesto que ellos cuentan con un equipo de profesionales que apuestan por la excelencia, tanto a nivel médico como asistencial, primando la salud de sus pacientes por encima de cualquier otra cuestión y la alta calidad asistencial, fruto de una amplia experiencia y una apuesta por la formación continua del equipo clínico, lo que los ha convertido en merecidos ganadores del VIII premio “A tu salud”.

El embarazo puede empeorar algunos problemas o enfermedades ya presentes en la boca o crear otros nuevos, por ello en la visita al odontólogo es importante comunicárselo, decirle de cuánto tiempo estás, si se padece alguna enfermedad, si se toma alguna medicación, si es un embarazo de alto riesgo, etc., para que el especialista tenga en cuenta todos esos factores y te informe sobre los tratamientos más adecuados. Entre los cambios más frecuentes que se producen en la cavidad oral durante el embarazo se pueden citar los siguientes:

  • Gingivitis gravídica. Se la conoce también como gingivitis del embarazo. Es un problema bastante frecuente que afecta generalmente al 60 % de las embarazadas en el segundo trimestre. Entre los factores que contribuyen a su aparición se encuentran una deficiente higiene bucal que provoca un acumulo de placa bacteriana, una mayor vulnerabilidad de las encías provocada por el aumento de estrógenos y progesterona que conducen a una respuesta inflamatoria exagerada o una dieta inadecuada. Por norma general los síntomas de la gingivitis gravídica desaparecen en torno a los tres meses después del parto.
  • Tumor del embarazo o granuloma. Es una tumoración benigna rojiza o roja amoratada localizada en la encía, de sangrado fácil y que aparece normalmente en el segundo trimestre del embarazo tendiendo a crecer a lo largo del mismo hasta alcanzar un tamaño que no suele superar los 2 cm, remitiendo espontáneamente después del parto.
  • Caries dental. Los cambios en la mujer embarazada pueden intensificar un aumento de la incidencia de la caries dental provocado entre otros factores por la modificación de la composición de la saliva, disminución de su pH, una salivación excesiva o una disminución en su producción, aumento de acidez en la boca por los vómitos, lo cual puede llegar a erosionar el esmalte de los dientes, etc.
  • Enfermedad periodontal. Durante todo el embarazo se libera una hormona denominada relaxina, cuyos niveles alcanzan su punto álgido al inicio del segundo trimestre y en el parto, cuya función es relajar y dotar de una mayor elasticidad a las articulaciones para facilitar el parto. Esta mayor elasticidad puede dar lugar a que se provoque una ligera movilidad de los dientes, que generalmente no provoca mayores consecuencias y remite espontáneamente después del parto.

Los nacimientos en España

Según los últimos datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2018 en nuestro país se produjeron 367.374 nacimientos, un 6,56 % menos que en el año 2017, por lo que la tasa de natalidad o, lo que es lo mismo, el número de nacimientos por cada mil habitantes en un año se redujo al 7,86 %. Esto significa que la tasa de fecundidad por mujer en nuestro país ha bajado considerablemente, pasando de 1,44 hijos por mujer en el año 2009 a 1,25 hijos por mujer en 2018, siguiendo así una tendencia claramente a la baja en el número de nacimientos que no garantiza una pirámide de población estable, pues la tasa mínima de fecundidad de reemplazo está fijada en 2,1 hijos por mujer como promedio. Entre las principales razones que argumentan las mujeres para tener un menor número de hijos de los deseados son las razones laborales o de conciliación de la vida familiar con la laboral y las económicas, manifestando que se debería prestar una mayor incentivación a la natalidad.

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