La habitación evolutiva

La habitación evolutiva

Puede parecer un nuevo término creado única y exclusivamente para hacer a los padres primerizos gastar más dinero del que es estrictamente necesario, pero la realidad es que el nuevo concepto de “habitación evolutiva” es todo un acierto para ahorrar dinero a la larga y evitar dolores de cabeza en un corto espacio de tiempo. Una habitación evolutiva, o habitación con muebles evolutivos, no es más que un espacio pensado para que se adapte al crecimiento del niño o la niña en cada etapa de su evolución, ni más ni menos.

No es de extrañar que en cuestión de dos o tres años el bebé pasé del moisés o cuna colecho a la cuna grande y de ahí a una cama infantil que, posteriormente, se convertirá en una cama de 90cm de toda la vida. Hay quienes consiguen ahorrarse la cama infantil y pasar directamente a la cama de 90 y quienes se ahorran el moisés poniendo al bebé directamente en la cuna grande pero, por regla general, hay un mínimo de tres fases que nadie se salta: colecho (con minicuna o moisés), cuna grande y cama; lo que significa que en menos de 3 años acabas comprando tres muebles diferentes para que tu bebé duerma plácidamente.

Al final, el gasto de estos tres muebles, de media, ronda los 900 euros si no tienes la suerte de que un familiar o amigo cercano te preste alguno de ellos y una cuna convertible en cama evolutiva puede ser adquirida por unos 700 euros ¿entendéis por dónde van los tiros?

Esa cuna convertible puede ser útil perfectamente hasta los 8 años por lo que el gasto inicial se ve totalmente amortizado y además nos ahorramos el hándicap que supone tener que estar redecorando la habitación con cada cambio que hacemos.

Hablamos, por tanto, de muebles que crecen con tus hijos.

La decoración

Lógicamente, si lo que pretendes es crear una habitación evolutiva que el niño o la niña pueda aguantar hasta los 8 o 9 años, no puedes pretender decorar todo como si fuera a ser un bebé para toda su vida. Olvídate de los ositos amorosos, de los tiernos pollitos y de los castillos de princesas, si quieres que tu bebé tenga una habitación que le dure hasta que entre en la pubertad busca colores neutros y decora con objetos superficiales que sean fáciles de sustituir o modificar: peluches, cuadros (mejor si los ponemos sin clavos de pared), textiles de hogar (cubrecama, edredón, etc.), cojines…

Colores neutros: opta por tonos cremas e incluso grises que luego puedes alegrar con otros objetos decorativos. Mi consejo es que cojas el catálogo de una fábrica de pinturas, aquí te dejo el de De Color, y en pinturas plásticas observa detalladamente las diferencias entre unos tonos y otros. Personalmente odio las pinturas satinadas y texturizadas, pero esto ya es cuestión de gustos, yo prefiero los tonos mates, sencillos y poco recargados.

Aunque parezca poco divertido para una habitación infantil, jugar con tonos grises y blancos puede ser todo un acierto.

Cuidado con las cortinas: a veces tendemos a pensar que esto es algo que podemos modificar en un futuro si nos cansamos de verlas colgadas en una ventana y aunque esto es verdad, también debemos ser conscientes de que ese cambio puede reportarnos dolores de cabeza. Si instalas cortinas clásicas con ositos estampados y en cuatro años quieres instalar un estor, no sólo tendrás que cambiar la cortina en sí sino también el sistema de instalación y, por ende, es posible que tengamos que pintar de nuevo las paredes. Mi consejo es, como siempre, jugar con los tonos neutros. Una buena opción es instalar cortinas claras, tonos crema o blancos, pues es un color muy socorrido para todo y deja pasar la luz fácilmente. No obstante, si quieres algo más opaco que rebaje la intensidad del sol yo no recurriría a cortinas sino más bien a toldos exteriores, pues son mucho más eficientes y duran casi para toda la vida. Yo instalé un modelo de Rolltec en la habitación de mi hija que es una maravilla y de este modo he podido jugar mucho más con los textiles de los paneles chinos (que es lo que tengo yo en toda la vivienda).

Recuerda que de lo que se trata es de crear una habitación que acompañe a tu hijo mientras crece, mientras se desarrolla y también cuando empieza a decantarse por aficiones o personajes de ficción favoritos y, para ello, todo lo que instales ha de ser fácilmente modificable.

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