La calidad de vida de los abuelos contribuye en la relación con sus nietos

La calidad de vida de los abuelos contribuye en la relación con sus nietos

Para un niño, hay muchas cuestiones que componen una pieza angular en su vida. Y una de las más grandes, por no decir la que más, reside en la familia. Los y las peques son personas dependientes de su familia para todo, educación incluida, y hay que saber qué les hace falta en todo momento al respecto para que esa educación sea perfecta y complemente al cien por cien a la que reciben en el colegio. Esto va a ir ayudando a los niños y niñas a desarrollarse como personas, así que tiene una importancia extraordinaria y que no podemos pasar por alto bajo ningún concepto.

Hay una parte de la familia que es especialmente importante para los más pequeños. Hablamos, como no podía ser de otra manera, de los abuelos y las abuelas. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué la relación entre los nietos y nietas con sus abuelos y abuelas es tan especial? La verdad es que es evidente que no se trata de una relación cualquiera. Todo el mundo sabe que hay una química muy importante ahí. Y toda la experiencia que los abuelos y abuelas pueden proporcionar es clave a la hora de alcanzar, para los peques, esa experiencia de la que hablábamos antes.

Una información publicada en la página web Psico Huma informaba de que los niños y niñas tienen una relación tan especial con sus abuelos y abuelas porque disfrutan de actividades diferentes a las que suelen hacer en su día a día, reciben menos órdenes de las que están acostumbrados a recibir y, además, tienen menos obligaciones a las que tienen que hacer frente durante el desarrollo de un día normal. Eso es lo que marca la diferencia y lo que convierte a estas dos generaciones en cómplices de alguna manera.

En la página web Guía Infantil aseguraba, por otro lado, que la clave de todo esto es que los abuelos son más tolerantes, muy pacientes y, además, son personas que no tienen prisa alguna. Ni que decir tiene que esto pega muy bien con las pretensiones de los más pequeños, que ya sabemos que no suelen tomarse muy a bien eso de tener obligaciones. Ellos y ellas se sienten consentidos con sus abuelos y abuelas y, gracias a eso, les cogen un cariño de lo más profundo. Por supuesto, no nos extraña que así sea. Seguro que así se va a mantener.

Estamos hablando de una relación que se tiene que promover a toda costa porque es beneficiosa para las dos partes. Pero ya sabemos que, cuando los abuelos llegan a una cierta edad, es imprescindible que empiecen a priorizar su salud y su comodidad sobre todas las cosas. Ese es el motivo por el que, a determinadas edades, lo mejor es trasladar su hogar a una residencia de ancianos donde haya alguien que pueda ocuparse de una manera permanente de sus necesidades. Es una manera a tener en cuenta para apostar por la calidad de vida. Pero cuando llega este momento, surgen preguntas: ¿Los niños pueden disfrutar del mismo modo de sus abuelos?

Son muchas las personas mayores que han convertido una residencia de ancianos en su hogar en los últimos años y que, antes de hacerlo, se han preguntado si eso afectaría de alguna manera a la relación que mantienen con sus nietos y nietas. Hacerse la pregunta es natural. Siempre nos hacemos preguntas cuando llegan momentos de cambio en nuestra vida. En una encuesta realizada recientemente por los profesionales de La Nueva Florida a sus residentes, los resultados han sido claros: vivir en una residencia no ha trastocado la relación con sus nietos para nada. Y esa es la base de una estancia saludable, satisfactoria y feliz.

Los pequeños, también encantados 

En otro orden de cosas, los niños también se muestran encantados con el hecho de seguir viendo a sus abuelos y verlos tan felices y sonrientes. Y es que, cuando se apuesta por la calidad de vida, es obvio que es mucho más fácil que se consiga una dosis de felicidad. Cuando un abuelo o abuela sonríe, un nieto o nieta también lo hace. Y no digamos ya si sonríe la generación que se encuentra entre ambas. Este conjunto de sonrisas es y debe seguir siendo siempre el objetivo de todas las familias tanto de este país como de cualquier otro.

Las familias se han dado cuenta de que la calidad de vida de los mayores debe ser una de las prioridades más importantes. No es para menos. Después de una vida llena de trabajo y muchas veces de necesidades insatisfechas, lo cierto es que es lo menos que se puede hacer por ellos y ellas. Eso hará que se encuentren mejor y que, por tanto, los que le rodean también lo estén. Incluidos los más pequeños y pequeñas. Para ellos y ellas, es importante ver sonreír a sus abuelos y abuelas.

 

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