¿Es posible viajar en familia una semana al año?

¿Es posible viajar en familia una semana al año?

La vida hoy en día no es nada barata, y eso lo sabemos todos. No es nada nuevo decir que más de la mitad de la población española aplaza sus vacaciones cada año, o las cambia, por no poder costearse las que tiene en mente y, cuando leemos eso, podemos pensar ¿de verdad es eso una necesidad? Comer, vestir, la educación, la vivienda… todo eso sí son necesidades pero ¿es también una necesidad para una familia poder irse de vacaciones? Pues, según el Estado, así es.

Los indicadores de pobreza y desigualdad en España son 9, y entre ellos, se encuentran las vacaciones:

  1. No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año.
  2. No puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días.
  3. No puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada.
  4. No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos (de 700 euros).
  5. Ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) o en compras a plazos en los últimos 12 meses.
  6. No puede permitirse disponer de un automóvil.
  7. No puede permitirse disponer de teléfono.
  8. No puede permitirse disponer de un televisor.
  9. No puede permitirse disponer de una lavadora

A mí me resulta, cuanto menos, curioso, que el tema de las vacaciones sea un punto a incluir entre estos nueve parámetros para medir la pobreza, aunque según los expertos esa semana de vacaciones fuera de la rutina puede suponer la diferencia entre el estrés o la depresión y tener una buena salud mental.

Y la pregunta ahora es ¿podemos irnos nosotros de vacaciones una semana al año? Si pensamos en una familia media de cuatro miembros y en lo que podría considerarse “vacaciones” al uso, la respuesta para muchos de nosotros es no. Ahora bien, ¿qué pasa si esas vacaciones no conllevan coger un avión, alojarte en un buen hotel y comer todos los días en bares y restaurantes? Entonces la cosa cambia.

El turismo rural o el camping son dos formas de conseguir vacaciones que son más asequibles que los típicos hoteles tradicionales. En el Cortijo El Sapillo pasar una semana, con actividades deportivas al aire libre, senderismo, tirolina o espeleología, entre otras, puede salir por menos de 1000 euros para una familia de cuatro miembros, algo que en un hotel podría salirte por el triple incluyendo dichas actividades. En el camping de La Manga del Mar Menor, la situación es aún más económica pues se paga por parcelas, lo que significa que una semana de parcela para una familia de cuatro o cinco miembros puede salirte por alrededor de 500 euros.

Lógicamente, de todos modos, este tipo de vacaciones no están al alcance de todos, ye so es algo obvio, pero ya están más al alcance que otros.

Vacaciones y descanso

Según los expertos, no se trata sólo del tiempo sino de la calidad de ese tiempo y, por lo tanto, no sólo debemos hablar de una semana, dos semanas, o un mes de vacaciones al año. A esto se le añade el tema clave y primordial: hay que aprender a descansar.

En palabras de la psicóloga Yolanda Cuevas, vacaciones significa parar, desconectar y descansar. Si nos pasamos el día viajando en avión, haciendo visitas culturales y corriendo para ver todo no estamos de vacaciones, estamos haciendo turismo, que según ella, no es lo mismo.  Además, Cuevas asegura que con tanta tecnología es complicado apagar nuestro interruptor laboral pero “hay que volver a aprender a desconectar, hoy en día tanta facilidad de conexión nos dificulta evadirnos del mundo laboral, pero sin esa necesaria desconexión no conseguiremos descansar y no recargaremos energía”. Para ello, propone estos consejos:

  • Avisar a compañeros o clientes de que estaremos de vacaciones para evitar que nos manden e-mails o nos llamen por teléfono.
  • Organizar el trabajo para dejar cerrados los temas que tengamos en mente.
  • Comprender que no somos imprescindibles y que todo seguirá su curso aunque no estemos.
  • Aprender que en vacaciones debemos cambiar nuestra rutina y actividades. Relajarnos y descansar debe ser primordial. Podemos practicar deporte, dedicarnos a la familia y centrarnos en el presente que estamos viviendo.

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